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Cientificismo y pseudociencias

marzo 7, 2021

Acompaño un fragmento de mi libro Relatos peligrosos sobe este tema

Cientificismo

«Una nueva verdad científica no suele imponerse convenciendo a sus  oponentes sino más bien porque sus oponentes desaparecen paulatinamente y (son sustituidos por) una nueva generación familiarizada desde el principio con la (nueva) verdad». 

Max Planck

Hay dos mitos habituales que suele creer la gente común respecto a la ciencia:

  • Uno es que la ciencia es una sola y nítida, sobre la que los científicos no tienen desacuerdos.
  • El otro es que un solo experimento nos puede decir algo sobre lo que investigamos.

Esto lleva a que algunos caigan en el cientificismo que no es lo mismo que la ciencia y se puede definir como la tendencia a dar excesivo valor a las nociones científicas o pretendidamente científicas y a pensar que los únicos conocimientos válidos son los que se adquieren mediante las ciencias positivas.

El cientificismo es en realidad una manipulación ideológica de la información, y no ciencia. Hay que tener cuidado con ciertas opiniones extremas que la transforman en la única forma de conocer la verdad. Eso sería ir contra el propio método científico que establece hipótesis que buscan ser falsables.

Creo que la ciencia y el método científico son básicos para el pensamiento crítico, pero la realidad es que la ciencia está repleta de controversias dudas y debates acerca de qué sabemos y qué no, y por ende avanza a trompicones. Va paso a paso en medio de una marea de datos provenientes de distintos experimentos que se suceden continuamente buscando replicar o refutar a los anteriores.

La ciencia es un sistema desarrollado para combatir nuestros sesgos, para revisar nuestras creencias continuamente. Es que siempre vamos a cometer errores en nuestro razonamiento, pero hay herramientas para reducirlos, y ser conscientes de nuestra incapacidad para conocer el mundo, de la necesidad de revisar nuestras creencias. Esto es básico para elaborar relatos funcionales en lugar de peligrosos.

El verdadero espíritu científico siempre sospechará de los autoproclamados expertos. Un verdadero científico sabe que su conocimiento es relativo y que la única forma de avanzar es poniendo en duda las hipótesis aceptadas. Los expertos, por el contrario, creen saberlo todo sobre un tema, y si se comprueba que lo que creían saber no tiene bases sólidas, dejan de ser expertos. Por eso, en general los “expertos” son los más reaccionarios a las nuevas ideas y de ahí la frase de Max Planck, algo más negativa de lo que debiera, que abre este subcapítulo.

Eso le pasó a un joven Isaac Newton que en 1672 presentó a la Sociedad Real sus descubrimientos sobre la luz, pero la respuesta de algunos eruditos que ya habían tratado este fenómeno, como Robert Hooke, fue de mordaz y áspero rechazo, pues contradecían sus ideas sobre el tema, ya que pensaban que la luz era algo puro y no podía componerse de colores. Así́, uno de los primeros descubrimientos de la historia basado en métodos experimentales fue puesto en ridículo por la ignorancia que investía a esos sabios. Pero sobre todo la continua critica cerrada y obtusa que Hooke propinó contra su método y sus conclusiones, la cual duró casi cuatro años, suscitó en Newton que dejara de discutir sobre el tema y no publicara su trabajo, “Optics”, hasta la muerte de Hooke en 1704.

El cientificismo y su rigidez cognitiva, da alas a los pseudocientífcos y charlatanes

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